lunes, 24 de julio de 2017

Como mejorar la eficiencia de tu empresa: de la teoría a la práctica


El 'bridge building' es uno de los métodos que las empresas pueden poner en práctica para mejorar la comunicación entre departamentos y, en definitiva, la productividad entre sus equipos. No es la única fórmula y todas van dirigidas a fomentar la confianza y el compromiso. 

Sólo 'saliendo de la caja', de tu cubículo, podrás pensar diferente y ofrecer a tu empresa soluciones creativas que ayuden a mejorar la productividad de la compañía. Una máxima que saben al dedillo todos los expertos en gestión de equipos y que, sin embargo, todavía cuesta instalar en las organizaciones españolas. Ideas no nos faltan. Un posible método es el bridge building, concepto acuñado por Jordi Robert-Ribes, fundador de Connecting Perspectives (una consultora que ayuda a los directivos a mejorar la comunicación y colaboración entre departamentos), que consiste en crear puentes entre personas de equipos distintos. No es la única fórmula, pero sí una de las pocas que ha sido bautizada y cuenta con una metodología desarrollada. 

Noelia de Lucas, directora comercial de Hays España, señala los workshop como otra de las fórmulas diseñadas para mejorar la productividad de las empresas. Este método consiste en crear grupos de trabajo con profesionales de diferentes departamentos de la empresa liderados por un project leader que les guía y prioriza los temas a tratar. "Gracias a estos encuentros, además, surgen iniciativas que ayudan al crecimiento de la compañía", apunta De Lucas. 

Otra fórmula efectiva es la movilidad interna. Hace unos años, los profesionales de alto potencial rotaban por las diferentes áreas de la compañía para empaparse del funcionamiento y engranaje de la compañía. No obstante, con un mercado de trabajo seducido por los perfiles ad hoc, este método ha sido en buena parte olvidado. 


Hacer más con menos 

La productividad se ha convertido en el mantra más escuchado en el mundo empresarial. Se trata, en otras palabras, de hacer más con menos. Sin embargo, a pesar de que haya mil teorías sobre cómo alcanzar esta meta, ninguna dará resultado si no se cambia antes la cultura corporativa en España. 

Uno de los grandes problemas de las empresas españolas es la alta incidencia del 'presentismo' 

José Luis Pascual, senior manager de Page Consulting, recuerda que nuestro país continúa a la cola en términos de productividad "debido en buena parte al presentismo". Todavía son muchas las empresas que miden la productividad en términos de horas pasadas en la oficina, mientras que en otros países esta actitud es tomada como un síntoma de bajo rendimiento en el trabajo. Una filosofía que choca además con todas las estrategias para fomentar la efectividad de las compañías, como por ejemplo "centralizar tareas para aumentar la eficacia tras un análisis, para descubrir en qué departamentos se realizan mejor determinadas funciones;o la externalización de ciertas tareas puntuales. Ejercicios cada vez más frecuentes entre las organizaciones españolas, debido a la situación económica", señala Pascual. 


En Reino Unido, es habitual que el director sea también socio de la compañía, lo que asegura una mayor implicación y autoexigencia; y en EEUU hay muchas empresas en las que se trabaja por proyectos, haciendo innecesaria la presencia de los profesionales en la oficina, salvo en determinadas ocasiones. Estos profesionales trabajan por objetivos, en su caso, hacer completado la tarea en fecha. 

Para mejorar la productividad de una empresa no siempre es necesaria una gran inversión en tecnología. "Se trata de medir lo que realmente hacen y gastan los empleados", asegura Pascual. Todo profesional que trabaje para una compañía genera un ROI, es decir, un retorno sobre la inversión acometida por la empresa. Las organizaciones pueden analizarlo a través de las evaluaciones de desempeño, por ejemplo. 

Mejorar la productividad pasa por encontrar métodos de medir el rendimiento de los trabajadores 

Jordi Robert-Ribes también apunta a la necesidad de que los líderes y los puestos intermedios de cualquier compañía "den libertad y dejen espacio a los trabajadores. Que no tengan esa idea de que deben tenerlo todo controlado. Además, no supone un gran desembolso de dinero, sólo se requiere tiempo para crear esa confianza". 

Pero esta estrategia pasa por un ejercicio de madurez tanto de los responsables de equipo como de los trabajadores, para que cada uno sea consecuente con sus funciones. Tampoco se trata de establecer la política de las reuniones como norma. Una reunión es un encuentro puntual para tratar temas determinados, no una excusa para perder el tiempo. Estas citas son importantes, "siempre y cuando se vaya preparado y tengan un timming específico para evitar que se alarguen demasiado", aconseja Noelia de Lucas. 


'Bridge building' 

Aunque muchos no nos hayamos dado cuenta, son bastantes las compañías que ya han aplicado algunos de los pasos que constituyen esta fórmula llamada bridge building. Un ejemplo claro es la cena de Navidad en la que se suele reunir toda la empresa. Alrededor de una misma mesa se sientan los miembros del departamento de finanzas, los de márketing, los de servicios generales, etcétera. Según el fundador de Connecting Perspectives, ésta es una muestra de cómo se pueden construir puentes entre departamentos, "crear relaciones entre las personas que componen las compañías y no sólo entre los directores o jefes, que normalmente ya se conocen", puntualiza Robert-Ribes. 

Sin embargo, en este tipo de situaciones apenas se produce comunicación entre los profesionales de distintas áreas porque éstos suelen sentarse cerca de sus compañeros de equipo. Y tampoco es bastante contar con un líder que sea un buen meeting manager, "sino que hay que contar con un puente fijo que se pueda cruzar aunque el director general no esté delante". 

En este sentido, las empresas de reciente creación les llevan ventaja a las compañías tradicionales más jerarquizadas y con organigramas más complejos. En las start up se suelen dar estructuras horizontales, en las que todos se conocen y realizan funciones diferentes en función de la necesidad. "Cuando no hay esta estructura de clases en las organizaciones, cuando los profesionales no dependen de un área concreta, cuando trabajan por proyectos y existe un espíritu emprendedor vinculado con los empleados, se puede alcanzar el objetivo de productividad deseado por toda empresa", asegura Pascual.

Por: A. Bustillo
Vía: Expansión

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